Fabiola Méndez: Un puente musical entre tradición e innovación.
Por: Abraham Dorta
Fotografía por: Nuttymar
Fabiola Méndez es puente. Un puente entre la diáspora y la isla del encanto, entre el campo jíbaro y la ciudad industrial, entre la pureza de nuestra música tradicional y la necesaria, pero respetuosa, evolución de la música folklórica. El pasado 24 de noviembre, cerrando el año con broche de oro, su concierto Flora Campesina llenó el Teatro Arriví en San Juan de raíces, innovación y talento. Este concierto, titulado como su más reciente trabajo discográfico, fue un despliegue de maestría musical y sensibilidad artística que dejó al público cautivo.
Fabiola Méndez en el concierto “Flora Campesina” junto a destacados músicos de la escena de música típica puertorriqueña y el Orfeón San Juan Bautista.
Desde el escenario, decorado con bromelias y plantas criollas que evocaban la riqueza natural de Puerto Rico, Fabiola presentó su propuesta con seguridad y una preparación evidente. A través de su voz y su fiel compañero, el cuatro puertorriqueño, demostró que la tradición puede dialogar con lo contemporáneo sin perder su esencia. Uno de los aspectos más llamativos de su propuesta es la decisión de prescindir de la guitarra clásica como acompañamiento, algo habitual en la música jíbara contemporánea. En su lugar, Fabiola explora con maestría las posibilidades armónicas y melódicas del cuatro, reivindicándolo como protagonista absoluto. Esto, junto con el impecable acompañamiento de su banda, crea un sonido fresco y auténtico. Juan Maldonado, en el bajo, aporta profundidad y color con un estilo que equilibra armonía y ritmo; mientras que Miguel Martínez en la percusión y William García en la batería logran una cadencia que mezcla lo jíbaro, lo criollo y lo caribeño con buen gusto.
El concierto inició con un elemento inesperado y cinemático: el Orfeón San Juan Bautista, acompañado por tres barriles de bomba, maraca y fagot, marcó una introducción que generó una atmósfera mágica. Poco después, Fabiola apareció en escena, con un vibrante traje rojo, interpretando La vida es lucha toda. A partir de ese momento, el público fue testigo de una noche de colaboraciones emotivas e interpretaciones memorables. Momentos destacados incluyeron Canción De Amor y Cielo Campesino, interpretadas junto a sus hermanas Camila y Alondra Méndez como coristas, con la participación especial del trovador Arturito Santiago, quien además regaló una emotiva interpretación de su éxito Caballitos De Palo. También, brillaron Orlando Laureano en el tiple y José Eduardo Santana en el cuatro, quienes se unieron para enriquecer la velada con su talento. El siguiente número, Lamento en Celinés, cautivó al público con una magistral ejecución del güicharo a cargo de Miguel Martínez, que arrancó una ovación de los asistentes.
Momento íntimo en el concierto “Flora Campesina”.
En un instante especialmente íntimo, el escenario se transformó en una escena campesina con sillas criollas, evocando una tarde en el balcón de la abuela. Allí, junto a Maribel Delgado en el segundo cuatro y Orlando Laureano en la guitarra, Fabiola interpretó Danza A Mi Barrio. En la mazurca Monika y el vals pasillo Tributo A Mis Abuelos, Joe Torres tocó el segundo cuatro. La velada tomó un giro más antillano con La Tierra Es Una Mulata, donde Fabiola y su banda fusionaron rumba cubana con música campesina, destacándose con espectaculares solos de bajo y cuatro. Temas como Maestra madera y 17 de julio mostraron a la banda completamente relajada y conectada, desplegando una energía vibrante que llevó al público hacia el clímax del concierto. El cierre fue una celebración con la trulla Yo Una Estrella Vi, donde se unieron todos los invitados seguido de un Aguinaldo Jíbaro y un Seis Chorreao de “ñapa”.
Con Flora Campesina, Fabiola Méndez ha demostrado que es posible innovar respetando profundamente nuestras raíces. Su música no solo honra el legado del cuatro puertorriqueño, sino que también lo reinventa para nuevas generaciones. Que el 2025 traiga más logros para esta talentosa intérprete, quien, como diría el trovador Casiano Betancourt, nos recuerda que nuestra música y nuestra cultura están más vivas que nunca: “No se acaba ná’, no crean ese cuento...”
Publicado: 8 de enero de 2025